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En esta época, es normal que los centros comerciales estén repletos de personas que buscan finalizar las compras de obsequios y de los ingredientes para la gran cena navideña.
Además, muchos recorren todos los almacenes para conseguir los mejores arreglos navideños y los vestidos de moda.
Pero, ¿nos hemos acordado de las mascotas?
Es importante que para estas fiestas también se tenga presente a los animales que día a día ocupan un lugar más en la familia.
Para algunos la idea parece absurda, para otros, a lo mejor imposible, pero es una tarea que sí se puede lograr, asegura Marissa Torres, propietaria de ‘Peck’.
Elegante para la ocasión
Marissa es una de las personas que dentro de las celebraciones por las fiestas de fin de año toman muy en serio el significado de la unión familiar. Confiesa ser una de las amantes de disfrazar a las mascotas para fechas especiales, como lo hace con su bull-dog de tres años.
‘Peck’ es vestido con un traje negro “con gatito incluido”, que le trajo su mamá de un viaje al exterior. “Es la admiración de todos quienes llegan a la casa a saludarnos”, cuenta orgullosa su dueña.
Cambios alimenticios permitidos
Marissa dice que su canino “hasta rompe la dieta en diciembre”. “Tiene autorización para picar un poco de los platos que se hacen como trocitos de jamón y un par de golosinas”, expresa.
Eso sí, evitando los excesos para no afectar su salud.
Regalos
Los regalos para los caninos no pueden quedarse por fuera. Sí, aunque no lo crea. Ivette Sánchez lo ha incluido en los últimos tres años en su lista de compras.
Comenta que le ha dado a ‘Santi’ obsequios como los típicos juguetes como camas, gorritas y camisetas (las que se encuentran en la sección de bebés). Otra opción sugerida por Sánchez es cambiarle el look a su mascota.
“Se puede llevar al perro al peluquero para renovar su estilo, o hacerle cambios en los cortes de las orejas, patas o colas, por ejemplo”, agrega.
Advertencias por el ruido
Acostumbrada al carácter nervioso de ‘Bonny’, María Cecilia Díaz señala que durante los festejo “no lo deja solo ni por un momento”. Le preocupan los temblores y la respiración acelerada que presenta cuando hay mucho ruido a su alrededor.
“Una vez del susto salió corriendo de la casa en la noche y no volvió hasta la mañana ya que se había refugiado en casa de la vecina”, cuenta.
En ese sentido, el médico veterinario César Rodríguez enfatiza que lo más recomendable en estos casos es estar pendientes de ellos mas no llegar a los extremos. Manifiesta que “consentirlos demasiado” los vuelve más inseguros.
“Hay que pensar que no todo el tiempo donde haya un exceso de bulla, el animal estará junto a su dueño”, recalca.
Una de las recomendaciones dadas por el especialista es que si la situación nerviosa se torna incontrolable, sería bueno encerrar al animal en una habitación. |